VÓRTICE
He cavado mi propia tumba y ahora me estoy quejando por tener que meterme en ella, siempre he sido más de fuego y cenizas y no se muy bien por qué para esta vez la tierra me pareció lo más seguro, cuando en realidad las dos solo significan muerte.
Mis malas decisiones vendrán a verme esta noche en mi hora más crítica en la que las únicas ideas que parecen seguras son las que se con certeza que me hacen daño y verlas firmadas, como hacía tanto que no ocurría, es un golpe que termina de doblarme las piernas en una súplica de la que no me veía capaz.
Parece ser que al final robe tenía razon y si, caemos al río, al río de siempre. Para ver si esta vez, saliendo a nado vuelvo a pintarme las grietas del oro de las nubes de estos días.
Cada vez que amanece, mi otra mitad grita pidiendo su venganza por creer de nuevo en las ventas de humo, piel y noches estrelladas.
Traedme el revólver que está vez si que voy a ver el reflejo cayendo en pedazos por haber caído la real en lo de siempre.
Que esta vez yo seré quién se ponga la corona de espinas y quien se seque la sangre de la frente y seré yo quién se maldiga porque fui yo quien se puso en este camino intentando cerrar los ojos al final más evidente.
Que venga la noche a explicarme el ruido del aire cuando se hace cristales al entrar en mi y que sean las estrellas las que cosan los rotos de más que me hice, me arreglen los miedos y las cicatrices.
Todo se repite en los ciclos que forman las volutas de vapor y he sido una ilusa al pensar que esos espirales iban a dejar de moverse por culpa del que ahora solo deja el rastro de lo que fue el ángulo que mi espalda formaba los minutos antes de que el sol se hiciera paso por la ventana.
Se que esta noche es de esas pero hoy mis párpados cierran en un doble odio al que no le quedan fuerzas para arder en ira y venganzas. Es el odio húmedo por la ilusión que se condensaba en mi piel cuando no desconfiaba.
Ven y dime donde quedo yo, si es que esque si quiera estaba, que perdida entre las sábanas estoy harta de buscar el peso de más que me falta.
Que esta vez yo seré quién se ponga la corona de espinas y quien se seque la sangre de la frente y seré yo quién se maldiga porque fui yo quien se puso en este camino intentando cerrar los ojos al final más evidente.
Que venga la noche a explicarme el ruido del aire cuando se hace cristales al entrar en mi y que sean las estrellas las que cosan los rotos de más que me hice, me arreglen los miedos y las cicatrices.
Todo se repite en los ciclos que forman las volutas de vapor y he sido una ilusa al pensar que esos espirales iban a dejar de moverse por culpa del que ahora solo deja el rastro de lo que fue el ángulo que mi espalda formaba los minutos antes de que el sol se hiciera paso por la ventana.
Se que esta noche es de esas pero hoy mis párpados cierran en un doble odio al que no le quedan fuerzas para arder en ira y venganzas. Es el odio húmedo por la ilusión que se condensaba en mi piel cuando no desconfiaba.
Ven y dime donde quedo yo, si es que esque si quiera estaba, que perdida entre las sábanas estoy harta de buscar el peso de más que me falta.
Comentarios
Publicar un comentario