LO ALTO DEL CIELO

Ven a lo alto del cielo que vamos a descubrir la electricidad en forma de contacto, el púrpura, el rojo vivo, el aire denso y los relámpagos.
Llévame en los días que se me nota en los ojos el desafío y en la cara el placer de subir el volumen y bajar las ventanas, que parece que se para el tiempo cada vez que giro el cuello y aparecen las manías que me delatan.
Hay una cosa distinta en el viento de madrugada y es que parece que limpia todo lo que toca y hace libre a quien lo siente, desatando la sonrisa del que sabe que la noche promete.
En lo alto del cielo se respira está atmósfera que propicia las chispas que acaban en electroshock cuando la tormenta se acaba y el cielo clarea anunciando que amanece. Aquí no hay peligro de locura por las gotas de rocío, que vamos en el Cadillac adelantando sin remordimientos al carro de Helios. Cuatro caballos no son suficientes, esta noche soy yo la que conduce. 
Pienso dejar surcos en las nubes más suaves como muestra de mi paso y disfrute y enmarcaré las marcas que me lleve a cambio como si fueran obras de arte.
A partir de ahora camino con stilettos de suela roja por la línea del alba dejando cuajos de estrellas en cada pisada, que soy yo la que tiene el fuego en los ojos y su sombra cayendo por la espalda.

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