Manual para esas noches

"Si no lo entiendo me gusta el doble, nunca en la vida me vas a ver conforme" 
Y esto no tiene nada de malo.

Parece que me descongelo justo a tiempo para ver todo enfriarse, y es que debe ser que voy al revés que todo el mundo, pero siempre he encontrado un cierto placer en ir a contracorriente, el agua presionando los músculos que se contraen bajo mi piel en medio de un esfuerzo casi sobrehumano es en cierto modo donde reside  la satisfacción. Ya no me sorprendo de las carreras en las medias y la lluvia en los cristales. Aun así a veces me tambaleo un poco y parece que el agua me llega al cuello, y es probable que lo haga pero se me olvida que ya es costumbre. Desde el suelo todo parece distinto y a veces todo es cuestión de cambiar la perspectiva. Mirar al techo es saber que voy a sacarnos de aquí, a contracorriente o dejándome la piel en atravesar está maldita tormenta de arena y sangres. Voy a ser yo la que salga del desierto pero jugando con las balas. Que no se nos olvide el fango pues lo duro nos esculpe como humanos y más humanos si cabe que el resto. Deleitate con la tormenta pues hará tu piel más dura, lávate con la lluvia y limpia el rastro y marcas que dejaron en ti, báñate en la luna que entra por la ventana una noche de verano y descúbrete frágil pero descúbrete.
Abrigarse con la piel de otro también es de valientes y dejar que te curen las heridas de vez en cuando  no te hace más débil.
Abraza a ratos a los fantasmas del pasado y da la mano a los demonios que te guiarán por tus experiencias. Encuéntrate porfavor, hasta lo malo te hace sonreír cuando lo conoces y lo abrazas como a un antiguo amigo y tú lo sabes mejor que nadie.

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